7 famosos que juegan al pickleball: Gates, LeBron, DiCaprio y más

7 famosos que se han rendido al pickleball: algunos llevan jugando 50 años y otros han acabado invirtiendo millones
Hay deportes que se ponen de moda porque una celebrity aparece practicándolos en Instagram. Con el pickleball está sucediendo algo bastante diferente. Los famosos no solo se están dejando ver con una pala en la mano: algunos llevan décadas jugando, otros han construido pistas en sus casas y varios de los deportistas más importantes del planeta han decidido poner dinero en su crecimiento profesional.
Bill Gates empezó cuando prácticamente nadie sabía qué era aquello. George Clooney juega con Amal en casa, aunque los partidos no siempre terminan como probablemente le gustaría. Kristen Bell y Dax Shepard han reconocido estar completamente enganchados. Leonardo DiCaprio lleva años figurando entre los aficionados más conocidos. Y estrellas como LeBron James o Tom Brady fueron todavía más lejos y entraron en el negocio del pickleball profesional.
Por eso quizá la pregunta ya no sea qué famosos juegan al pickleball.
La pregunta interesante es qué han visto todos ellos en este deporte.
Porque cuando empiezas a repasar las historias individuales descubres que cada uno llegó por un camino diferente, pero prácticamente todos terminan en el mismo lugar: alrededor de una pista que hace no demasiado tiempo pocos habrían sabido identificar.
1. Bill Gates: jugaba al pickleball cuando casi nadie sabía que existía
Si hubiera que conceder un premio al famoso que llegó antes al pickleball, probablemente Bill Gates tendría pocos rivales.
El fundador de Microsoft lleva más de 50 años jugando y su relación con este deporte es tan antigua que prácticamente coincide con los primeros pasos del pickleball. No hablamos, por tanto, de un multimillonario que descubrió la última tendencia deportiva de Silicon Valley. Gates empezó cuando el deporte apenas había salido de la pequeña comunidad en la que nació.
La explicación está en Washington.
El pickleball fue creado en 1965 en Bainbridge Island, cerca de Seattle, por Joel Pritchard, Bill Bell y Barney McCallum. La familia Gates vivía precisamente en aquella zona y el padre de Bill conocía a los inventores. A finales de los años 60 decidió construir una pista en casa y su hijo comenzó a jugar.
En aquel momento, Gates calcula que quizá no hubiera más de un millar de personas en el área de Seattle que hubieran visto alguna vez el deporte.
Medio siglo después, la situación resulta casi surrealista.
Bill Gates ha explicado públicamente su sorpresa al observar cómo aquel pequeño juego de su infancia se transformaba en un fenómeno nacional. En 2022 llegó a publicar un artículo dedicado específicamente al pickleball en el que se definía a sí mismo como un auténtico «Pickler» y reconocía llevar más de cincuenta años practicándolo.
La historia tiene además una coincidencia magnífica: Gates empezó a jugar aproximadamente en la misma época en la que estaba dando sus primeros pasos en la informática. Microsoft se fundaría en 1975.
Es decir, cuando prácticamente nadie tenía un ordenador personal, Bill Gates ya tenía una pala de pickleball.
Probablemente sea difícil encontrar mejor ejemplo para demostrar que el boom es reciente, pero el deporte no.
2. George Clooney juega con Amal… y parece que ella es bastante mejor
La historia de George Clooney es completamente diferente y probablemente bastante más divertida.
El actor dispone de una pista de pickleball en su propiedad de Los Ángeles y ha hablado públicamente sobre los partidos que disputa con su mujer, Amal Clooney. El pequeño problema para George es que, según él mismo ha reconocido, Amal suele ganarle.
Eso convierte su historia en algo bastante más interesante que el típico «famoso practica el deporte de moda».
Aquí tenemos rivalidad matrimonial.
Clooney ha contado que su mujer puede llegar a superarlo con bastante facilidad en la pista, algo que probablemente resulte familiar a cualquier pareja que haya descubierto un deporte conjuntamente y haya comprobado que uno de los dos evoluciona un poco más rápido de lo previsto.
Pero su caso refleja también algo importante sobre la expansión estadounidense del pickleball. El deporte ha salido de los clubes para instalarse en urbanizaciones, hoteles, resorts y viviendas privadas. En determinadas zonas de California, disponer de una pista empieza a formar parte del estilo de vida de la misma manera que durante décadas ocurrió con el tenis.
La diferencia es que el pickleball necesita mucho menos espacio, lo que multiplica enormemente las posibilidades.
Clooney puede jugar en casa con Amal, organizar un partido con amigos y convertir una actividad deportiva en parte de su vida social sin necesidad de desplazarse a ninguna instalación.
Aunque probablemente preferiría que Amal le dejara ganar alguna vez.
3. Leonardo DiCaprio: una de las estrellas que ayudaron a convertirlo en deporte de Hollywood
Leonardo DiCaprio lleva años apareciendo entre los nombres más conocidos relacionados con el pickleball. Mucho antes de la actual explosión de inversiones y competiciones profesionales, diferentes informaciones ya hablaban de su afición y de los partidos organizados en su entorno.
Su nombre resulta especialmente importante porque representa una etapa diferente en la historia reciente del deporte.
Primero estuvieron los pioneros como Bill Gates, que conocieron el pickleball cuando apenas había salido de Washington. Después llegó una generación de aficionados que empezó a practicarlo de manera recreativa en California y otros estados. Y finalmente aparecieron Hollywood, las redes sociales y la explosión mediática.
DiCaprio se encuentra precisamente en ese punto de transición.
Cuando uno de los actores más reconocibles del planeta tiene una pista y juega regularmente, el deporte empieza inevitablemente a generar curiosidad. Amigos que nunca lo habían probado entran en contacto con él, otros famosos empiezan a jugar y los medios comienzan a preguntarse qué está ocurriendo.
Hollywood funciona como un enorme amplificador de tendencias y el pickleball encontró allí un escaparate extraordinario.
Lo interesante es que DiCaprio no parece haber llegado simplemente porque estuviera de moda. Su nombre lleva relacionado con este deporte desde antes de que el actual boom alcanzara las dimensiones que conocemos.
Eso cambia bastante la historia.
No estamos ante una fotografía promocional con una pala.
Estamos ante una afición.
4. Kristen Bell y Dax Shepard: «estamos completamente enganchados»
Si la historia de Bill Gates habla de tradición y la de George Clooney de rivalidad en pareja, Kristen Bell representa probablemente mejor que nadie la palabra que aparece constantemente cuando alguien empieza a jugar al pickleball:
adicción.
La actriz de Veronica Mars, The Good Place y Frozen comparte la afición con su marido, el actor y podcaster Dax Shepard. Ambos han hablado públicamente de su entusiasmo por el deporte y Shepard llegó a reconocer que estaban completamente enganchados y que jugaría prácticamente a todas horas.
No es una declaración demasiado extraña para cualquiera que haya pasado la fase inicial del pickleball.
Primero pruebas.
Después vuelves.
Poco después empiezas a organizar partidos.
Y finalmente descubres que buena parte de tu agenda deportiva gira alrededor de cuándo hay pista y quién puede jugar.
La historia de Bell y Shepard resulta especialmente interesante porque muestra el pickleball como una actividad compartida dentro de una pareja, algo que también encontramos en el caso de George y Amal Clooney.
Y ese elemento puede parecer anecdótico, pero explica parte de la fuerza del deporte.
El pickleball no compite únicamente dentro del mercado del fitness. También compite dentro del ocio.
Una pareja puede salir a cenar, ir al cine, quedar con amigos o jugar un partido. Cuando la actividad física consigue entrar en esa misma categoría de entretenimiento, la barrera para practicar deporte disminuye enormemente.
Kristen Bell y Dax Shepard no necesitan hablar de beneficios cardiovasculares para explicar por qué juegan.
Les gusta.
Y quizá esa sea una herramienta de marketing mucho más poderosa que cualquier estudio.
5. LeBron James: primero apareció la pala y después llegó la inversión
La relación de LeBron James con el pickleball resulta especialmente interesante porque combina dos mundos: jugador e inversor.
LeBron ha hablado de haber practicado pickleball ocasionalmente durante su tiempo libre. Pero en 2022 su relación con el deporte dio un salto completamente diferente cuando entró en Major League Pickleball junto a un grupo de inversores que incluía a otras estrellas de la NBA como Draymond Green y Kevin Love.
La noticia tuvo un impacto enorme.
No estamos hablando únicamente de uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos. LeBron James lleva años construyendo una importante estructura empresarial alrededor de su carrera y seleccionando inversiones en sectores que considera con potencial.
Que su entorno decidiera entrar en el pickleball enviaba un mensaje.
Aquí podía haber negocio.
Y el tiempo ha demostrado que no era el único que pensaba así.
La llegada de LeBron ayudó además a cambiar la percepción del deporte. Para una parte del público estadounidense, el pickleball seguía asociado a jugadores veteranos y comunidades de jubilados. De repente, uno de los mayores iconos de la NBA estaba poniendo dinero en su liga profesional.
La conversación cambió.
Ya no se trataba únicamente de cuántas personas jugaban.
Empezaba a hablarse de equipos, propietarios, patrocinios, derechos audiovisuales y valor de las franquicias.
El pickleball estaba empezando a comportarse como una industria deportiva.
6. Tom Brady: de ganar siete Super Bowls a comprar un equipo de pickleball
Si la entrada de LeBron James llamó la atención, apenas unas semanas después llegó otro nombre difícil de superar.
Tom Brady.
El siete veces campeón de la Super Bowl encabezó junto a la ex número uno mundial de tenis Kim Clijsters un grupo que adquirió un equipo de expansión de Major League Pickleball.
Y aquí encontramos nuevamente una historia que va más allá de una simple inversión.
Brady ya había jugado al pickleball y su interés por el deporte era anterior a la operación empresarial. Cuando decidió entrar en MLP no estaba comprando participación en algo que únicamente conociera a través de una presentación financiera.
Había estado dentro de una pista.
Esto resulta especialmente significativo en alguien cuya vida profesional ha girado durante décadas alrededor del rendimiento deportivo. Brady llevó su carrera en la NFL hasta una edad extraordinaria para un quarterback y convirtió el cuidado físico y la longevidad deportiva en parte central de su imagen.
Que encontrara atractivo el pickleball después de tantos años compitiendo al máximo nivel añade otra dimensión al fenómeno.
Además, su llegada junto a Kim Clijsters reforzó la idea de que alrededor de Major League Pickleball estaba formándose algo mucho mayor que una competición experimental.
LeBron James.
Tom Brady.
Kim Clijsters.
Kevin Love.
Draymond Green.
Y poco después otros nombres.
Cuando empiezan a entrar deportistas acostumbrados a algunas de las mayores competiciones del planeta, quizá convenga mirar qué está sucediendo.
7. Kevin Durant: otra estrella de la NBA que decidió que no quería quedarse fuera
El séptimo nombre podría haber sido otra estrella de Hollywood, pero la historia de Kevin Durant resulta mucho más interesante para entender hacia dónde se dirige el pickleball.
Durant, dos veces campeón de la NBA, también entró en Major League Pickleball a través de su firma de inversión 35 Ventures junto a su socio Rich Kleiman.
La operación confirmó que la llegada de LeBron James no era un caso aislado.
Los jugadores de la NBA estaban observando el crecimiento del pickleball y algunos de ellos querían formar parte del negocio.
Durant y su entorno han construido durante años una cartera de inversiones vinculada a tecnología, deporte, medios y entretenimiento. Su apuesta por una franquicia de pickleball encajaba dentro de una estrategia más amplia de identificar propiedades deportivas con capacidad de crecimiento.
Y aquí aparece quizá la gran transformación del pickleball durante los últimos años.
Bill Gates juega porque su padre conocía a los inventores.
George Clooney juega con Amal porque tiene una pista en casa.
Kristen Bell y Dax Shepard están enganchados porque se divierten.
Leonardo DiCaprio lleva años practicándolo.
Pero LeBron James, Tom Brady y Kevin Durant representan algo completamente diferente.
Vieron una industria.
De afición de Bill Gates a negocio de LeBron James
Si colocamos las siete historias una detrás de otra, podemos observar prácticamente toda la evolución moderna del pickleball.
Bill Gates representa los orígenes. Su familia empezó a jugar cuando aquello era poco más que una curiosidad del estado de Washington.
Leonardo DiCaprio y George Clooney representan la llegada a California y a los círculos de Hollywood, donde el deporte comenzó a convertirse también en una actividad social asociada a un determinado estilo de vida.
Kristen Bell representa la generación que descubre el deporte, lo comparte con su pareja y termina enganchándose.
Y LeBron James, Tom Brady y Kevin Durant simbolizan la siguiente etapa: la profesionalización y el capital.
En apenas unas décadas hemos pasado de una pista construida por el padre de Bill Gates a grandes estrellas deportivas comprando participaciones en equipos profesionales.
Ese recorrido resulta bastante más interesante que limitarse a decir que «los famosos también juegan al pickleball».
En 2026, el dinero ya habla de otra dimensión
Y existe un dato reciente que ayuda a entender hasta dónde ha llegado aquella transformación.
En mayo de 2026 se anunció una inversión estructurada de 225 millones de dólares liderada por Apollo Sports Capital en Pickleball Inc., la nueva matriz que integra Major League Pickleball y el PPA Tour junto a otras actividades relacionadas con tecnología, retail e infraestructuras.
Según la propia organización, los negocios combinados que forman el grupo generaron más de 140 millones de dólares de ingresos durante 2025.
Resulta difícil comparar esas cifras con la imagen que tenía el pickleball hace apenas unos años.
Lo que durante décadas fue un pequeño deporte recreativo estadounidense se está convirtiendo en un ecosistema empresarial que incluye competición profesional, instalaciones, tecnología, comercio electrónico y millones de jugadores amateur.
Las celebrities ayudaron a generar atención.
Los inversores detectaron la oportunidad.
Pero ninguno de los dos habría aparecido sin una condición previa fundamental: la gente quería jugar.
Entonces, ¿por qué tantos famosos se han rendido al pickleball?
Probablemente porque no existe una única respuesta.
Bill Gates juega por tradición y porque forma parte de su vida desde joven. George Clooney encontró una actividad que puede compartir con Amal. Kristen Bell y Dax Shepard simplemente parecen pasárselo extraordinariamente bien. DiCaprio lleva años disfrutándolo dentro de su círculo social. LeBron James, Tom Brady y Kevin Durant detectaron además una oportunidad empresarial.
Son motivaciones diferentes para un mismo deporte.
Y eso quizá explique mejor que cualquier definición por qué el pickleball está creciendo.
No necesita un único tipo de jugador.
Puede interesar a quien quiere competir y a quien simplemente quiere pasar una tarde con amigos. Puede enganchar a alguien que lleva toda la vida practicando deporte y a quien nunca ha tocado una raqueta. Puede convertirse en una afición familiar o en una inversión de millones de dólares.
Pocas disciplinas consiguen ocupar tantos espacios al mismo tiempo.
Los famosos no explican el éxito del pickleball. Lo confirman.
Es tentador pensar que el pickleball está creciendo porque las celebrities lo han puesto de moda.
Probablemente la relación causa-efecto sea exactamente la contraria.
Leonardo DiCaprio no consiguió que Bill Gates empezara a jugar. Gates llevaba décadas haciéndolo.
LeBron James no creó la comunidad que permitió desarrollar una competición profesional. Invirtió cuando aquella comunidad ya estaba creciendo.
Kristen Bell tampoco necesita convencer a nadie de que el deporte puede ser divertido. Su entusiasmo simplemente refleja algo que millones de jugadores experimentan cada semana.
Las celebrities funcionan como un enorme escaparate.
Pero detrás del escaparate tiene que existir un producto que funcione.
Y el producto, en este caso, es extraordinariamente sencillo: quedar con otras personas y jugar.
Quizá por eso la historia más interesante del pickleball no sea que tantos famosos se hayan rendido a él.
Es que personas tan diferentes hayan encontrado motivos completamente distintos para hacerlo.
Un multimillonario que empezó hace más de cincuenta años. Dos matrimonios que compiten en casa. Una estrella de Hollywood con su propia pista. Y algunos de los mejores deportistas de la historia invirtiendo en equipos profesionales.
Todos han terminado alrededor de la misma red.
Algo tendrá el pickleball.
