Cómo controlar los nervios en los partidos de pickleball

En los partidos de pickleball, los nervios pueden aparecer incluso en los jugadores más experimentados, especialmente cuando la puntuación está ajustada. El cuerpo reacciona con una subida de adrenalina ante la presión, sin distinguir si se trata de un partido informal o un punto decisivo en un torneo.
La clave para controlar esos nervios es darle a la mente una tarea concreta que la aleje del marcador, como centrarse en la respiración, en el agarre de la pala o en el movimiento previo al golpe. Estas acciones actúan como anclas físicas que evitan que la ansiedad crezca.
Rutinas antes del partido para mantener la calma
Los jugadores más tranquilos en partidos competitivos suelen contar con rutinas que combinan calentamiento físico y preparación mental. Dedicar unos minutos a practicar golpes suaves y realizar ejercicios de respiración ayuda a estabilizar el ritmo cardiaco y a crear familiaridad, lo que reduce la incertidumbre que alimenta los nervios.
Una técnica sencilla y eficaz es alargar la exhalación más que la inspiración, por ejemplo inhalar contando hasta cuatro y exhalar hasta seis. Esto activa el sistema nervioso parasimpático, encargado de calmar la respuesta al estrés.
En el momento decisivo: foco en cada golpe
Durante el juego, especialmente en puntos tensos como el 9-8, es importante concentrarse solo en el siguiente golpe, sin anticipar el desarrollo completo del rally. Mirar la pala entre puntos o tener una breve comunicación con el compañero puede ayudar a detener la espiral de nervios y recuperar la compostura.
De hecho, una comunicación breve y específica entre compañeros puede reducir significativamente el estrés y mejorar el trabajo en equipo, evitando errores por presión.
La confianza se construye con práctica
La fortaleza mental, al igual que las habilidades técnicas, se desarrolla con repeticiones bajo presión en torneos y entrenamiento. No existe una fórmula milagrosa ni un tiempo fijo para eliminar los nervios, pero con constancia y hábitos bien establecidos, la reacción ante la tensión se vuelve manejable.
Así, la preparación mental diaria, la práctica regular y la gestión de la atención son esenciales para que la respuesta biológica no domine el juego y para que las manos ejecuten las acciones que se han entrenado.
Fuente: The Dink
