Kristen Bell y el pickleball: así se sumó al deporte de moda

 Kristen Bell y el pickleball: así se sumó al deporte de moda

Kristen Bell también juega al pickleball: la fiebre de Hollywood no para de crecer

Hollywood lleva décadas marcando tendencias. Lo ha hecho con la moda, con la alimentación, con determinadas formas de entrenar y hasta con los destinos en los que todo el mundo quiere pasar sus próximas vacaciones. Ahora parece haber encontrado una nueva obsesión deportiva: el pickleball. Y entre los nombres que se han sumado a esta particular fiebre aparece Kristen Bell.

La actriz estadounidense, conocida por Veronica Mars, The Good Place o por poner voz a Anna en Frozen, forma parte de una lista cada vez más amplia de celebrities que han descubierto un deporte que hace apenas unos años era prácticamente desconocido fuera de Estados Unidos. Leonardo DiCaprio, George Clooney, Jennifer Aniston o Bill Gates son otros ejemplos de una tendencia que ha conseguido colocar una pequeña pala y una pelota perforada en algunos de los círculos más exclusivos del país.

Sin embargo, reducir el fenómeno a una moda de Hollywood sería quedarse únicamente con la superficie. La verdadera pregunta es por qué Kristen Bell y tantas otras personas terminan jugando a algo que, visto desde fuera, parece una peculiar mezcla de tenis, pádel, bádminton y tenis de mesa. La respuesta empieza a aparecer cuando se entra por primera vez en una pista: el pickleball es extraordinariamente sencillo para empezar, tremendamente social y bastante más difícil de dominar de lo que parece.

¿Qué relación tiene Kristen Bell con el pickleball?

Kristen Bell ha aparecido vinculada al pickleball dentro de la creciente afición de las celebrities estadounidenses por este deporte. Su perfil encaja además especialmente bien con una de las dimensiones que están favoreciendo su expansión: practicar ejercicio no necesariamente como una obligación, sino como una actividad que puede compartirse con amigos y familia.

Esta diferencia puede parecer pequeña, pero es fundamental. Una gran parte de las personas sabe perfectamente que debería hacer más ejercicio. El problema no suele ser la falta de información, sino encontrar una actividad que realmente apetezca repetir semana tras semana.

El pickleball elimina parte de esa barrera porque desde el primer momento plantea un juego. No estás realizando una sucesión de ejercicios con el objetivo de completar un entrenamiento. Hay una pelota al otro lado de la red y alguien intentando evitar que consigas devolverla. La actividad física aparece como consecuencia de la diversión y la competición.

Precisamente esa combinación explica que el deporte haya conseguido atraer perfiles extraordinariamente diferentes, desde personas que nunca habían cogido una raqueta hasta grandes deportistas profesionales.

Hollywood ha encontrado su nuevo deporte favorito

Kristen Bell está lejos de ser una excepción. La relación entre las celebrities estadounidenses y el pickleball se ha convertido prácticamente en una historia propia dentro de la expansión del deporte.

Leonardo DiCaprio lleva años relacionado con esta disciplina y dispone de una pista privada. George Clooney también ha hablado sobre su afición. Bill Gates representa un caso todavía más sorprendente porque lleva jugando desde los años 70, mucho antes de que el pickleball apareciera en revistas y redes sociales. Por otro lado, figuras procedentes del deporte profesional como LeBron James y Tom Brady han llegado incluso a participar en inversiones vinculadas a las competiciones profesionales.

Cada caso es diferente, pero todos apuntan hacia una misma dirección. El pickleball ha conseguido atravesar la frontera entre actividad recreativa y fenómeno cultural.

Y cuando eso sucede con un deporte, el crecimiento puede acelerarse enormemente.

Una fotografía, una entrevista o un vídeo de una celebrity jugando puede provocar que millones de personas escuchen la palabra pickleball por primera vez. Después llega la curiosidad y alguien decide probarlo. Si la primera experiencia funciona, el deporte consigue un nuevo jugador.

La gran ventaja del pickleball: puedes divertirte siendo principiante

Probablemente este sea uno de los factores más importantes para entender su crecimiento.

Empezar un deporte desde cero puede resultar frustrante. En tenis, por ejemplo, conseguir mantener intercambios relativamente largos exige cierto control técnico. El principiante pasa una parte importante de sus primeras sesiones intentando simplemente conseguir que la pelota vaya donde pretende.

El pickleball reduce considerablemente esa dificultad inicial. La pista es más pequeña, la pala resulta manejable y la pelota perforada se desplaza de manera diferente a una pelota de tenis. Después de aprender las reglas básicas, es posible comenzar a disputar puntos relativamente pronto.

Esto produce una recompensa inmediata.

No tienes la sensación de estar aprendiendo para poder jugar dentro de unos meses. Estás jugando desde el principio.

Naturalmente, jugar no significa jugar bien. Ahí empieza la segunda parte de la historia.

Parece fácil hasta que juegas contra alguien que sabe

El pickleball tiene una capacidad extraordinaria para engañar al principiante.

Durante los primeros minutos parece sencillo. La pista no es demasiado grande, la pelota no viaja a velocidades imposibles y conseguir pasarla por encima de la red resulta relativamente fácil.

Después aparece un jugador experimentado.

Y todo cambia.

El principiante descubre que golpear fuerte no siempre es la solución y que la zona situada junto a la red, conocida como la cocina, condiciona completamente la estrategia. Empiezan a aparecer términos como dink, drop, reset o drive y lo que parecía un sencillo intercambio de golpes comienza a convertirse en un problema táctico.

Un buen jugador sabe cuándo acelerar y cuándo esperar. Busca los pies del contrario, utiliza los espacios y entiende cuándo una pelota puede atacarse y cuándo es mejor neutralizar el punto.

Esa profundidad es fundamental para mantener el interés a largo plazo. El pickleball ofrece una entrada sencilla, pero después abre un recorrido enorme de aprendizaje.

Puedes divertirte el primer día y seguir intentando mejorar diez años después.

Kristen Bell y la cara más social del pickleball

Existe otra característica que hace especialmente interesante relacionar a Kristen Bell con este fenómeno: el pickleball es probablemente uno de los deportes de raqueta más sociales que existen.

La modalidad de dobles reúne a cuatro personas en una pista de dimensiones reducidas. Los jugadores están cerca, hablan constantemente con sus compañeros y existe bastante interacción entre los dos equipos.

El partido puede ser competitivo, pero no deja de tener un carácter social.

Además, alrededor de las pistas suele producirse algo todavía más importante. Los jugadores empiezan a conocerse, se crean grupos de niveles similares y aparecen partidos recurrentes. Alguien necesita completar un dobles y escribe a otro jugador. Una semana después ese jugador entra en otro grupo y poco a poco se forma una comunidad.

Esta dinámica ha sido fundamental para el crecimiento estadounidense.

El pickleball no se limita a crear deportistas.

Crea grupos de personas que quieren jugar juntas.

Un deporte para practicar en pareja, con amigos o en familia

El carácter accesible del pickleball permite además algo que no resulta sencillo en todas las disciplinas: compartir pista con personas de diferentes edades y condiciones físicas.

Una pareja puede empezar junta desde cero. Padres e hijos pueden disputar un partido. Un jugador experimentado puede adaptar su intensidad cuando juega con alguien nuevo. Y varias generaciones de una misma familia pueden llegar a compartir pista.

La técnica y la estrategia ayudan a compensar parte de las diferencias físicas, especialmente en dobles. Evidentemente, un jugador joven, rápido y entrenado tendrá ventajas, pero no todo depende de correr más o golpear más fuerte.

Esto amplía enormemente el público potencial.

No necesitas identificarte como deportista para probar el pickleball. Tampoco haber practicado tenis o pádel anteriormente. Puedes simplemente entrar en una pista porque alguien te ha invitado.

Y eso es exactamente lo que necesita cualquier deporte que aspire a crecer masivamente.

Hacer ejercicio casi sin darte cuenta

La diversión tiene además una consecuencia especialmente interesante: mientras estás jugando, estás haciendo ejercicio.

Durante una partida existen desplazamientos, cambios de dirección, movimientos laterales y reacciones rápidas. La coordinación entre ojos y manos trabaja constantemente y el jugador necesita mantener la concentración durante los intercambios.

Sin embargo, mentalmente el objetivo no es completar un entrenamiento.

Es ganar el siguiente punto.

Este pequeño cambio de perspectiva puede tener un enorme impacto sobre la adherencia a la actividad física. Una persona que encuentra aburrido pasar una hora en una cinta puede no tener ningún problema en dedicar ese mismo tiempo a perseguir una pelota.

Cuando termina el partido, además, existe un incentivo adicional para regresar: has competido y quieres volver a jugar.

Quizá quieras mejorar.

Quizá quieras una revancha.

O quizá simplemente hayas pasado un buen rato.

Las tres razones funcionan.

De deporte para mayores a fenómeno generacional

Durante mucho tiempo, el pickleball tuvo en Estados Unidos una imagen estrechamente relacionada con jugadores de edad avanzada. No era completamente injustificada: muchas comunidades de jubilados adoptaron rápidamente el deporte porque permitía mantenerse activos con unas exigencias de desplazamiento inferiores a las del tenis.

Pero esa imagen se ha quedado obsoleta.

El crecimiento de los últimos años ha cambiado radicalmente el perfil de los jugadores. Cada vez existen más jóvenes, las competiciones profesionales han aumentado la intensidad del juego y las marcas deportivas están intentando conectar con públicos completamente diferentes.

La llegada de celebrities como Kristen Bell contribuye precisamente a romper aquella antigua percepción.

Cuando actores, músicos y deportistas profesionales empiezan a jugar, el mensaje cambia.

Ya no es «un deporte para mayores».

Es simplemente un deporte.

Las celebrities son el escaparate, pero los jugadores son el negocio

Desde el punto de vista empresarial, la evolución resulta especialmente interesante. El pickleball no está creciendo únicamente como actividad física, sino también como industria.

Cada nuevo jugador necesita material. Las palas han evolucionado desde los antiguos modelos de madera hasta productos desarrollados con fibra de carbono y diferentes materiales compuestos. Existen pelotas específicas, calzado, ropa y accesorios.

Después están las pistas.

Clubes especializados, centros deportivos, hoteles, urbanizaciones y administraciones públicas empiezan a analizar las posibilidades del pickleball. Aparecen academias, entrenadores, torneos amateur, aplicaciones para encontrar partidos y competiciones profesionales.

Todo esto crea un ecosistema económico que se retroalimenta.

Cuantos más jugadores existen, más interesante resulta construir pistas. Cuantas más pistas aparecen, más fácil es empezar a jugar. Y cuantos más partidos pueden organizarse, mayor es la comunidad.

Las celebrities aportan visibilidad, pero la verdadera industria se construye alrededor de millones de jugadores anónimos.

¿Puede ocurrir lo mismo en España?

España reúne condiciones especialmente interesantes para el desarrollo del pickleball.

La primera es evidente: somos un país de deportes de raqueta. El tenis tiene una tradición extraordinaria y el pádel ha conseguido construir una enorme comunidad de jugadores amateur.

Esto significa que millones de personas ya entienden perfectamente la dinámica de quedar con tres amigos, reservar una pista y jugar un partido.

El pickleball no necesita crear ese hábito desde cero.

También existe una transferencia técnica interesante. Quienes proceden del tenis o del pádel suelen encontrar determinados movimientos familiares y pueden empezar con cierta ventaja.

Pero quizá el público más importante a largo plazo sea precisamente el que todavía no practica ningún deporte de raqueta.

La facilidad de aprendizaje puede convertir el pickleball en una puerta de entrada para nuevos jugadores.

Kristen Bell es otra señal de que algo está cambiando

Podríamos interpretar la presencia de Kristen Bell entre las celebrities relacionadas con el pickleball como una simple curiosidad.

Otra actriz jugando al deporte de moda.

Otro titular.

Otra fotografía con una pala.

Pero cuando empiezas a sumar nombres, el fenómeno adquiere otra dimensión. Leonardo DiCaprio, Jennifer Aniston, George Clooney, Bill Gates, LeBron James, Tom Brady y muchos otros perfiles completamente diferentes han encontrado algún tipo de conexión con el pickleball.

No todos juegan con la misma frecuencia ni tienen la misma relación con el deporte. Algunos son aficionados, otros han invertido y otros simplemente lo han practicado.

Lo interesante es la transversalidad.

El pickleball está consiguiendo entrar en conversaciones en las que hace una década simplemente no existía.

El éxito empieza cuando alguien pregunta: ¿jugamos otra?

Hollywood puede proporcionar titulares espectaculares, pero ninguna celebrity puede conseguir que un deporte triunfe si la experiencia de practicarlo no resulta atractiva.

Ese examen sucede en la pista.

El principiante entra sin entender demasiado bien por qué todo el mundo habla de una cocina. Empieza golpeando la pelota demasiado fuerte, se equivoca con la puntuación y probablemente invade alguna vez la zona de no volea cuando no debería.

Pero después aparece un buen intercambio.

Un punto largo.

Una jugada que no esperaba conseguir.

Y empieza a entenderlo.

Cuando termina la primera partida, alguien propone jugar otra.

Ahí está el verdadero secreto del pickleball.

Kristen Bell puede ayudar a que alguien descubra este deporte porque su nombre genera curiosidad. Hollywood puede convertirlo en tendencia y las ligas profesionales pueden proporcionar espectáculo.

Pero ninguna de esas cosas explica completamente su crecimiento.

La explicación más sencilla aparece cada día en miles de pistas cuando cuatro personas terminan un partido y, en lugar de marcharse, deciden empezar otro.

Quizá el pickleball se haya puesto de moda. El problema es que, cuando lo pruebas, existe una posibilidad bastante alta de que quieras seguir jugando.

    Déjanos tu comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Resumen de privacidad

    Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.