Cómo prosperan las instalaciones de pickleball tras la fiebre inicial

El negocio de las instalaciones de pickleball ha vivido una época en la que la rapidez para abrir pistas era la clave. Con la demanda mucho mayor que la oferta, se trataba de plantar bandera antes que la competencia: encontrar un local, instalar las pistas y abrir cuanto antes. Pero esa etapa ha terminado. Aunque el deporte sigue creciendo, el espacio para abrir nuevas pistas se ha agotado y ahora la competencia se basa en quién gestiona mejor los clubes.
Al igual que en otras industrias maduras, el pickleball está entrando en una fase de consolidación. Existen dos modelos principales para esta nueva etapa. El primero es la compra de clubes por parte de grandes operadores o inversores que buscan eficiencia: adquieren instalaciones a menor costo, renegocian arrendamientos, implantan una marca común y centralizan compras, marketing y tecnología, reduciendo costes y aumentando beneficios.
El segundo modelo está centrado en la experiencia del jugador y la comunidad. Aquí, los clubes mantienen su identidad local pero se unen para compartir recursos, sistemas y programación que individualmente no podrían costear. Este enfoque prioriza crear valor y aprovechar lo que ya funciona, en vez de simplemente buscar descuentos en la compra.
Rich Green, cofundador de SPF en Chicago, destaca que construir la infraestructura es rápido, pero formar una comunidad lleva años y no se puede replicar de la noche a la mañana. La consolidación debe apoyar la identidad de cada club, no homogeneizarla. Otros operadores, como Rishi Bengani, coinciden en que la próxima fase del pickleball se centrará en crear experiencias sólidas y negocios sostenibles.
Además, la tecnología juega un papel cada vez más determinante. Algunos ejemplos, como Gotham Pickleball en Nueva York, han transformado clubes con un modelo operativo basado en tecnología que reduce costes y permite ampliar horarios, haciendo viable lo que antes resultaba poco rentable. Para gestionar múltiples clubes manteniendo su personalidad, es necesaria una plataforma tecnológica única que integre reservas, pagos, acceso y programación.
Este proceso de maduración seguirá varios caminos: algunos clubes seguirán siendo independientes, otros franquiciados, y muchos entrarán en las grandes redes y rollups. La clave no está solo en crecer, sino en mantener el valor que aporta pertenecer a esa comunidad.
Fuente: The Dink
