7 lugares donde nunca imaginarías encontrar una pista de pickleball

En la azotea de un casino de Las Vegas, sobre el asfalto de un aeropuerto, bajo una autopista o navegando en mitad del océano. El pickleball está apareciendo en algunos de los lugares más inesperados del planeta. Y estos siete ejemplos demuestran que, cuando hay espacio para una red, prácticamente cualquier sitio puede convertirse en una pista.
Una pista mide poco más de 13 metros de largo por algo más de 6 metros de ancho.
Quizá esa sea una de las claves para entender lo que está sucediendo con el pickleball.
Mientras otros deportes necesitan grandes instalaciones, el pickleball está demostrando una extraordinaria capacidad para adaptarse a espacios que originalmente fueron concebidos para cosas completamente diferentes.
Aparcamientos, azoteas, centros comerciales, terminales de transporte e incluso cubiertas de barcos están convirtiéndose en improvisados escenarios para jugar.
En algunos casos son instalaciones permanentes. En otros, activaciones temporales que han llevado el deporte hasta lugares absolutamente inesperados.
Hemos recorrido el mundo buscando algunos de los ejemplos más sorprendentes.
Y estos siete son difíciles de superar.
1. En la azotea de un casino de Las Vegas
Plaza Hotel & Casino — Las Vegas, Estados Unidos
Las Vegas probablemente sea una de las pocas ciudades del mundo donde descubrir varias pistas de pickleball encima de un casino puede llegar a parecer relativamente normal.
Pero eso es exactamente lo que sucede en el Plaza Hotel & Casino.
Hay que subir hasta la quinta planta del histórico hotel de Downtown Las Vegas para encontrarlas.
Allí, junto a la piscina y sobre los tejados de la ciudad, el Plaza dispone actualmente de 14 pistas permanentes y una pista championship de pickleball.
El escenario reúne prácticamente todos los ingredientes que uno esperaría de Las Vegas: hotel, casino, piscina, bar, skyline y pickleball.
Las instalaciones se encuentran en el enorme pool deck del edificio, con vistas sobre Downtown y muy cerca de Fremont Street.
Además, no se trata simplemente de una curiosidad para huéspedes.
Las pistas pueden reservarse, se alquilan palas y se organizan clinics, round robins, torneos y eventos privados.
Es difícil imaginar una combinación más extraña.
Puedes bajar a jugar al blackjack y, unos minutos después, subir en ascensor para disputar un partido de pickleball sobre los tejados de Las Vegas.
2. En un aeropuerto de Nueva York
TWA Hotel, aeropuerto JFK — Nueva York, Estados Unidos
Llegar al aeropuerto, facturar la maleta, pasar el control de seguridad y jugar un partido de pickleball.
Durante un tiempo, en Nueva York, fue posible.
CityPickle instaló en el TWA Hotel del aeropuerto JFK la que la propia compañía presenta como la primera pista de pickleball instalada en un aeropuerto.
Y la historia resulta todavía más interesante por el lugar elegido.
La pista se instaló sobre el antiguo tarmac de TWA, junto al histórico edificio diseñado por Eero Saarinen que actualmente forma parte del TWA Hotel.
Las fundadoras de CityPickle explicaron posteriormente que aquella instalación formaba parte de su estrategia para llevar el deporte a lugares con mucho tránsito y despertar la curiosidad tanto de neoyorquinos como de viajeros.
La instalación fue temporal, pero dejó una de esas imágenes que explican perfectamente la expansión del deporte.
Porque esperar un vuelo puede ser aburrido.
Esperarlo jugando un partido de pickleball parece bastante mejor.
3. Debajo de una autopista en Singapur
The ARK Sports Village — Singapur
Cuando falta espacio en una ciudad, hay dos posibilidades.
Construir hacia arriba.
O empezar a mirar debajo de las autopistas.
Singapur ha optado también por la segunda.
Bajo el viaducto de Gali Batu se encuentra actualmente The ARK Sports Village, un complejo deportivo construido aprovechando aproximadamente 60.000 pies cuadrados de espacio situado debajo de una infraestructura viaria.
Donde anteriormente había un espacio prácticamente inutilizado, ahora existen instalaciones deportivas que incluyen cinco pistas cubiertas de pickleball, cuatro pistas de futsal y un gimnasio.
La propia autopista funciona, de alguna manera, como cubierta.
Protege las pistas del sol y de la lluvia, dos factores especialmente importantes en el clima de Singapur.
Es una solución urbanística sorprendente, pero también tremendamente lógica.
En ciudades densamente pobladas, el crecimiento del pickleball puede no depender únicamente de construir nuevos complejos deportivos.
Puede depender de encontrar espacios que ya existen y darles una segunda vida.
Incluso si están debajo de una autopista.
4. En la cubierta de un crucero en mitad del océano
Holland America Line — diferentes lugares del mundo
Ahora imaginemos una pista cuya ubicación cambia todos los días.
Puede amanecer frente a Alaska y unos días después encontrarse navegando hacia otro puerto.
Holland America Line ha llevado el pickleball literalmente al mar.
La compañía dispone de pistas de pickleball en los barcos de su flota y las sitúa en sus cubiertas superiores, permitiendo jugar con el océano como escenario.
No se trata simplemente de pintar unas líneas para utilizar ocasionalmente la pista.
Los cruceros ofrecen equipamiento, encuentros entre jugadores, torneos y clases para principiantes. La compañía se convirtió además en socio oficial de cruceros de la Professional Pickleball Association.
La experiencia puede producir situaciones difíciles de encontrar en cualquier club convencional.
Jugar mientras el barco navega por el Caribe.
Disputar un partido rodeado únicamente por océano.
O golpear una bola con un glaciar de Alaska al fondo, una posibilidad que la propia compañía utilizó para describir la experiencia cuando anunció su apuesta por el pickleball.
Probablemente sea una de las pocas pistas del mundo en las que puedes empezar tus vacaciones jugando en un país y terminar haciéndolo en otro sin haber cambiado de instalación.
5. Dentro de Grand Central Terminal
Nueva York, Estados Unidos
Cada día pasan por Grand Central miles de personas camino del trabajo, del metro o de alguno de los trenes que conectan Manhattan con sus alrededores.
Pero durante una activación de CityPickle, también hubo gente entrando con una pala.
El pickleball llegó hasta Vanderbilt Hall, dentro de la histórica Grand Central Terminal de Nueva York, con una pista instalada en uno de los espacios más reconocibles de la estación.
El contraste era extraordinario.
Una red, unas líneas y jugadores disputando puntos dentro de un edificio asociado desde hace más de un siglo con trenes y viajeros.
CityPickle incluye Grand Central entre las localizaciones especiales en las que ha instalado pistas temporalmente y la describe como una de sus activaciones en lugares icónicos de Nueva York.
Quizá eso sea precisamente lo interesante.
El pickleball no siempre necesita construir su propio escenario.
A veces simplemente ocupa durante unos días uno de los lugares más conocidos de una ciudad y lo transforma completamente.
6. En el aparcamiento de un centro comercial de Filipinas
SM City Bicutan — Metro Manila, Filipinas
Aparcar el coche.
Cerrar la puerta.
Sacar la pala del maletero.
Y empezar a jugar prácticamente allí mismo.
En Filipinas, el crecimiento del pickleball está generando una curiosa transformación de algunos centros comerciales.
SM Supermalls comenzó a incorporar pistas permanentes dentro de varios de sus complejos comerciales y uno de los ejemplos más interesantes está en SM City Bicutan, en Parañaque.
Las pistas se encuentran en el aparcamiento de la tercera planta de la New Wing del centro comercial.
Son cuatro pistas permanentes que forman parte del programa SM Active Hub.
Lo que antes era simplemente superficie asociada al aparcamiento se ha convertido en un lugar para jugar, organizar open plays y reunir a la comunidad local.
Y el fenómeno está creciendo rápidamente.
En mayo de 2026, SM Active Hub aseguraba haber alcanzado 86 pistas de pickleball distribuidas entre 29 centros comerciales de Filipinas.
El dato dice bastante sobre la evolución del deporte en Asia.
Quizá dentro de unos años ir a un centro comercial para jugar al pickleball nos parezca completamente normal.
Ahora mismo sigue resultando bastante sorprendente.
7. En mitad de Times Square
Nueva York, Estados Unidos
Si hubiera que elegir uno de los lugares menos apropiados de Nueva York para intentar encontrar espacio libre para una pista deportiva, Times Square estaría probablemente entre los primeros.
Millones de visitantes, tráfico, teatros, pantallas gigantes y una de las mayores concentraciones de personas de Manhattan.
Y, sin embargo, también aquí ha llegado el pickleball.
Entre el 26 y el 30 de agosto de 2026, CityPicklePalooza convirtió Times Square Plaza en un escenario para jugar al pickleball durante cinco días.
Se instaló una pista profesional rodeada por las enormes pantallas publicitarias y los teatros de Broadway, con sesiones gratuitas de juego, exhibiciones profesionales y diferentes actividades.
La instalación era temporal.
Pero precisamente por eso resulta especialmente interesante.
Durante unos días, uno de los espacios urbanos más reconocibles del planeta dejó sitio entre turistas, luces y publicidad para colocar una red de pickleball.
Y la relación entre Times Square y este deporte ya no termina ahí.
En febrero de 2026 abrió también CityPickle Times Square dentro del histórico Paramount Building, con un complejo permanente de aproximadamente 37.000 pies cuadrados y siete pistas.
Parece que el pickleball ha encontrado definitivamente su hueco en uno de los lugares con menos hueco del planeta.
Si cabe una pista, puede haber pickleball
Un casino.
Un aeropuerto.
Una autopista.
Un crucero.
Una estación de tren.
Un aparcamiento.
Times Square.
Hace apenas unos años habría resultado difícil relacionar cualquiera de estos lugares con el pickleball.
Hoy todos ellos han acogido una pista.
Y quizá esta capacidad para ocupar espacios inesperados sea una de las características más interesantes del crecimiento del deporte.
Una pista de pickleball necesita relativamente poco espacio y puede instalarse de manera permanente o temporal, lo que permite transformar superficies que hasta ahora tenían otros usos.
Por eso estamos empezando a verlo en azoteas, hoteles, centros comerciales y espacios urbanos que nunca fueron diseñados pensando en un deporte de raqueta.
La pregunta empieza a dejar de ser dónde se puede jugar al pickleball.
Quizá dentro de unos años sea más apropiado preguntar:
¿Dónde no se puede jugar todavía?
