Queridos Reyes Magos: este año me he portado mal. Por favor, desterradme a esta isla

Reconozco mis errores. He discutido alguna bola dudosa, he atacado cuando no debía y seguramente he dicho “una última partida” sabiendo perfectamente que quedaban otras tres. Así que este año no voy a pediros regalos. Solo os pido que, si tenéis que castigarme, lo hagáis como es debido: desterradme a una isla privada de las Bahamas con cuatro pistas de pickleball frente al Caribe.
Queridos Reyes Magos:
Este año no voy a intentar engañaros.
Sé que lo sabéis todo.
Sabéis las veces que he cantado un out demasiado rápido.
Sabéis que alguna vez he mirado la marca de la pelota intentando convencerme de que estaba fuera cuando, probablemente, había tocado línea.
Sabéis también que cuando dije aquello de “jugamos una y nos vamos” no tenía ninguna intención real de marcharme después de una.
Y sí, también sabéis lo de ese tercer golpe que intenté convertir en un passing imposible cuando lo sensato habría sido jugar un drop.
No estoy orgulloso.
Por eso entiendo perfectamente que este año hayáis decidido no traerme regalos.
Acepto las consecuencias.
Pero, por favor, olvidad el carbón.
Tengo una propuesta bastante más educativa.
Desterradme a RelaxAway, Half Moon Cay.
No hace falta billete de vuelta.
Si hay que estar castigado, que sea en las Bahamas
Para quien todavía no conozca el lugar, RelaxAway, Half Moon Cay es la isla privada de Holland America Line en las Bahamas.
Arena blanca, agua turquesa, vegetación tropical y ese tipo de paisaje que uno suele utilizar como fondo de pantalla durante los meses en los que empieza a oscurecer demasiado pronto.
Hasta aquí, un castigo razonablemente soportable.
El problema —o la maravilla— es que Holland America decidió añadir cuatro pistas de pickleball a la isla.
Las instalaciones se estrenaron oficialmente con un torneo amistoso entre pasajeros de dos de sus cruceros.
Sí.
Cuatro pistas.
En una isla privada.
En las Bahamas.
Creemos que podremos sobrellevarlo.
Prometo reflexionar sobre mis actos entre partido y partido
Queridos Reyes, podéis estar tranquilos.
No pienso utilizar el destierro únicamente para divertirme.
Reflexionaré.
Muchísimo.
Principalmente mientras espero mi turno para entrar en pista.
También puedo meditar sobre mis errores tumbado en una playa de arena blanca o contemplando el Caribe después de un 11-9 particularmente intenso.
Porque las pistas forman parte de la zona deportiva de Half Moon Cay, donde también hay espacios para practicar otras actividades.
Pero seamos serios.
Hemos venido a lo que hemos venido.
Pickleball.
Y aquí empieza a ponerse realmente interesante la historia.
De jugar en la cubierta de un crucero a bajar del barco y seguir jugando
La apuesta de Holland America por el pickleball no es precisamente anecdótica.
La compañía mantiene una colaboración con la Professional Pickleball Association (PPA) y sus barcos incorporan espacios para jugar al pickleball en cubierta.
La llegada de cuatro pistas a Half Moon Cay completa una idea que, vista desde la perspectiva de cualquier jugador mínimamente obsesionado con este deporte, resulta peligrosamente atractiva:
embarcar, jugar al pickleball en mitad del mar, llegar a una isla de las Bahamas y volver a jugar al pickleball.
El descanso ya si eso otro día.
El pickleball se ha convertido en una actividad cada vez más presente dentro de la oferta de entretenimiento de las compañías de cruceros.
Y probablemente aquí esté lo verdaderamente interesante de esta historia.
Porque hace no tantos años habría resultado difícil imaginar que una compañía turística considerase cuatro pistas de pickleball suficientemente importantes como para formar parte de la oferta de una isla privada.
Hoy ocurre exactamente eso.
El verdadero lujo ya no es solo una hamaca frente al Caribe
Half Moon Cay ha ido incorporando nuevas zonas de descanso, espacios de playa, propuestas gastronómicas y actividades para sus visitantes.
Pero permitidnos una teoría.
Puedes poner una hamaca en cualquier playa.
Puedes servir un cóctel bajo una palmera.
Puedes incluso construir una piscina mirando al mar.
Pero colocar cuatro pistas de pickleball junto a una playa del Caribe demuestra que algo está cambiando en la manera de entender el turismo.
Cada vez viajamos menos simplemente para estar en un sitio.
Queremos hacer cosas en ese sitio: correr, surfear, pedalear o jugar al golf.
Y, cada vez más, meter una pala de pickleball dentro de la maleta.
Ahí es donde Half Moon Cay empieza a resultar especialmente interesante.
No porque tenga cuatro pistas.
Sino porque alguien ha decidido que tener cuatro pistas puede hacer un destino turístico más atractivo.
Y eso dice bastante más sobre el crecimiento del pickleball que cualquier gráfico.
Mis condiciones para aceptar el castigo
En cualquier caso, queridos Reyes Magos, no quiero poneros las cosas difíciles.
Aceptaré el destierro sin protestar.
Solo necesitaría algunas pequeñas concesiones.
Una pala.
Tres pelotas, porque todos sabemos cómo terminan estas historias.
Protección solar factor 50.
Una botella de agua.
Y quizá una segunda pala por si aparece alguien diciendo aquello de:
—Nunca he jugado, ¿es parecido al pádel?
En ese momento sabré que mi misión en la isla todavía no ha terminado.
Le explicaré las reglas.
Le enseñaré a sacar.
Le hablaré de la kitchen.
Le diré que no necesita golpear todas las bolas como si estuviese jugando la final de Wimbledon.
Y, unas horas después, probablemente estaremos buscando otra pista para seguir jugando.
Así empieza casi siempre.
Por favor, nada de carbón
Por tanto, queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:
No intentéis rehabilitarme.
Creo que ya es demasiado tarde.
Este año he pensado demasiado en pickleball.
He hablado demasiado de pickleball.
He visto vídeos de pickleball cuando debería estar haciendo otras cosas.
Y probablemente haya organizado algún partido cuando había prometido no hacerlo.
Asumo mi culpa.
Así que haced lo que tengáis que hacer.
Quitadme los regalos.
Retiradme el roscón.
Incluso podéis dejarme sin mirra.
Pero el carbón no.
Mandadme a Half Moon Cay.
Dejadme allí, completamente solo, rodeado de arena blanca, agua turquesa y cuatro pistas de pickleball.
Prometo aprender la lección.
Aunque probablemente necesite varias semanas.
Por si acaso.
Half Moon Cay: el dato
RelaxAway, Half Moon Cay es una isla privada de Holland America Line situada en las Bahamas.
Dentro de su oferta deportiva incorpora cuatro pistas de pickleball, reforzando la apuesta de Holland America por este deporte tanto a bordo de sus cruceros como en los destinos que forman parte de sus itinerarios.
Y después de conocerla, tenemos bastante claro una cosa.
Si este año nos hemos portado mal… que empiece el destierro.
