Connor Garnett defiende el futuro del pickleball ante las críticas de su declive

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El crecimiento del pickleball en la última década ha generado tanto entusiasmo como escepticismo. Recientemente, el empresario e inversor Michael Girdley planteó que el auge del pickleball podría estar desacelerándose. Su argumento se basa en el avance del pádel, el envejecimiento de los jugadores y las quiebras de algunas franquicias de pickleball.
Frente a estas opiniones, Connor Garnett, jugador profesional y número 10 en el ranking masculino del PPA Tour, ofrece una visión distinta. Antes de dedicarse al pickleball, Garnett trabajó como banquero de inversión y sigue interesado en el aspecto empresarial del deporte.
Para el jugador, la principal fortaleza del pickleball radica en su accesibilidad. En muchas comunidades ya existen pistas públicas, y el equipamiento junto con los costes de uso son asequibles. Además, aprender a jugar es más sencillo que en deportes similares como el pádel, que requiere pistas cerradas y más caras, o el tenis, que presenta mayores demandas técnicas y físicas para principiantes. En definitiva, el pickleball tiene barreras de entrada bajas tanto económicas como de nivel de habilidad, lo que permite a nuevos jugadores disfrutar rápidamente de una competición entretenida sin necesidad de grandes inversiones o largos períodos de aprendizaje.
En cuanto a las dificultades que atraviesan algunas instalaciones de pickleball, Garnett atribuye estas situaciones a decisiones empresariales equivocadas más que a la salud del deporte en sí. Aunque se hayan producido quiebras, esto no implica que la demanda de pickleball se reduzca, sino que ciertos negocios no eligieron adecuadamente su mercado, modelo o estructura de costes.
Por otro lado, el estereotipo que vincula el pickleball exclusivamente a jugadores mayores está quedando atrás. Garnett destaca, por ejemplo, el caso de Elsie Hendershot, de 13 años, que recientemente compitió con el equipo Chicago Slice en un evento del Major League Pickleball en Orlando. Esta señal apunta a una tendencia más amplia: la edad media de los jugadores se ha reducido hasta situarse en los 30 años, gracias a la incorporación creciente de jóvenes y adolescentes. Esta renovación generacional es clave para asegurar la continuidad y popularidad del deporte a largo plazo.
Aunque el pickleball pueda enfrentar ciertos retos empresariales y la competencia del pádel siga firme, para Garnett está claro que el deporte no está en peligro. El pickleball sigue activo y preparado para mantenerse como una opción popular durante muchos años.
Fuente: The Kitchen Pickle
