Pickleball después de los 70: beneficios, retos y claves para seguir jugando

 Pickleball después de los 70: beneficios, retos y claves para seguir jugando

El pickleball se ha convertido en una de las actividades deportivas que más atrae a personas mayores de 70 años gracias a sus beneficios cardiovasculares, sociales y cognitivos, todo ello sin causar un desgaste excesivo en las articulaciones.

Con un tamaño de pista más reducido que el tenis y un estilo de juego que prioriza la colocación sobre la potencia, el pickleball está especialmente diseñado para quienes quieren competir sin dañar sus rodillas. Más de 36 millones de personas en Estados Unidos practican este deporte, siendo el segmento que más crece el de mayores de 60 años, muchos de los cuales juegan varias veces por semana y algunos incluso a nivel nacional.

El juego requiere un esfuerzo cardiovascular significativo y mejora la agilidad y el bienestar mental, según estudios publicados en el Journal of Aging and Physical Activity. Además, organizaciones como AARP han lanzado clínicas en todo el país para fomentar esta práctica entre personas mayores, lo que confirma su popularidad y sus ventajas para este grupo de edad.

En cuanto al impacto en las articulaciones, el pickleball genera menos tensión en hombros, codos y rodillas que otros deportes de raqueta debido al saque por debajo y al movimiento controlado. Sin embargo, no está exento de lesiones como esguinces de tobillo, sobrecargas o el llamado ‘codo de pickleball’, principalmente cuando no se realizan calentamientos adecuados o hay un aumento brusco en la frecuencia de juego.

El aspecto mental y social es fundamental: este deporte estimula el cerebro a través de la toma de decisiones rápidas y el reconocimiento de patrones, además de combatir la soledad que afecta a muchos mayores. El juego en dobles fomenta la socialización, la comunicación y la creación de grupos estables.

Para empezar a jugar de manera segura tras los 70, es recomendable no exceder dos o tres sesiones semanales al inicio, incorporar calentamientos de al menos diez minutos y usar calzado específico con soporte lateral para evitar lesiones de tobillo. También es fundamental ajustar el agarre de la pala para reducir la tensión en el antebrazo y considerar el uso de protecciones si se sufre alguna afección articular.

Con la experiencia, los jugadores mayores mejoran su paciencia, precisión y capacidad para anticipar jugadas, lo que puede ser una auténtica ventaja competitiva frente a jugadores más jóvenes. Estos factores, junto con una adecuada recuperación —que incluye buen descanso, hidratación y ejercicios de movilidad en los días sin partido— contribuyen a prolongar la práctica de este deporte.

Igualmente, para quienes tienen patologías como artrosis o trastornos neurológicos, existen adaptaciones específicas que permiten seguir disfrutando del pickleball sin riesgos añadidos.

En definitiva, el pickleball para mayores de 70 años no es un deporte para retirados, sino una actividad que combina salud, estrategia y vida social activa, con evidencias científicas que respaldan sus beneficios.

Fuente: The Dink

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