Mashpee implanta una pelota silenciosa de $50 para controlar el ruido en pickleball

La localidad de Mashpee, en Cape Cod, Massachusetts, ha establecido una normativa que obliga a los jugadores a utilizar una pelota de pickleball diseñada para reducir el ruido, cuyo coste alcanza los 50 dólares por unidad. Esta medida responde a 16 quejas formales por el nivel sonoro generado en las pistas públicas.
La pelota en cuestión, fabricada mediante impresión 3D por la empresa Net X, es acusada por los jugadores locales de rebotar de forma irregular y absorber parte del impacto, lo que obliga a golpear con mucha más fuerza para lograr un rendimiento similar al de una pelota estándar. Esto genera desventajas al jugar fuera de Mashpee, donde se usan pelotas tradicionales.
Los jugadores también critican que el precio es excesivo en comparación con las pelotas normales, que cuestan sólo unos pocos dólares, y que no existe garantía de que puedan disponer de estas pelotas los visitantes o jugadores casuales que solo acuden por poco tiempo.
Aunque la medida entraba en vigor de inmediato, se retrasó su aplicación hasta el 13 de agosto para permitir que se amplíe la lista de pelotas aprobadas, algo que la localidad está considerando tras escuchar las críticas.
Esta iniciativa de Mashpee pretende mitigar el ruido generado por el característico sonido agudo de las pelotas de pickleball estándar, pero algunos vecinos argumentan que el problema de ruido va más allá de la pelota, incluyendo conversaciones y movimientos en las pistas, por lo que cambiar solo la pelota no resolvería la situación por completo.
Otros métodos que han probado ser efectivos en otras comunidades incluyen la instalación de barreras acústicas, restricciones horarias, la creación de instalaciones cubiertas y una planificación adecuada del emplazamiento de las pistas para minimizar el impacto sobre los vecinos.
Esta situación sirve de advertencia para los jugadores de pickleball en todo el país sobre la importancia de ser conscientes del ruido y colaborar con las autoridades y vecinos para evitar conflictos que puedan poner en riesgo el acceso a las pistas públicas.
Ser un buen vecino en la pista, moderar el volumen y respetar horarios son consejos claves para preservar la práctica de este deporte en espacios comunitarios.
Fuente: The Dink
