Técnica del lob en pickleball: cómo lobear sin regalar puntos al rival

 Técnica del lob en pickleball: cómo lobear sin regalar puntos al rival

El lob en pickleball es un golpe a menudo mal utilizado, que puede resultar espectacular si se ejecuta bien o desastroso en caso contrario. Este disparo alto y con arco busca superar a los oponentes para obligarles a retroceder desde la zona de no volea, conocida como la cocina. La clave está en la mecánica, el tiempo y la colocación para convertir el lob en una arma ofensiva y no en una ayuda para el adversario.

Para que el lob sea efectivo, el oponente debe estar muy cerca de la línea de la cocina, adelantado y sin capacidad para retroceder con rapidez. Si el lob no supera su alcance, queda a la altura de la cabeza y suele rematarse fácilmente, terminando el punto en contra.

Los mejores jugadores no utilizan el lob como recurso de emergencia, sino como una jugada pensada, con precisión y camuflada hasta el último instante. Es fundamental no cambiar la empuñadura, manteniendo una continental o eastern, igual que para un dink. El golpe debe hacerse con un movimiento de abajo arriba, abriendo la cara de la pala para dar una trayectoria ascendente y elevándola para que el balón alcance una altura entre 10 y 13 pies, de manera que supere el alcance máximo del rival por uno o dos pies y aterrizando cerca de la línea de fondo.

Existen dos tipos principales de lob: el lob plano, que busca altura y colocación, y el lob con efecto topspin, más avanzado, que obliga al rival a un golpe más difícil al caer rápido y con mayor bote. Para que el lob no sea predecible, es imprescindible disfrazarlo usando el mismo movimiento inicial que para un dink, sin tensar la empuñadura ni cambiar la postura, y sólo en el último momento levantar la pala para ejecutar el lob.

Tras lanzar el lob, el jugador debe avanzar hacia la cocina para cerrar cualquier devolución, ya que quedarse parado facilita la respuesta del rival. En dobles, la comunicación y la cobertura de la pista son claves para evitar confusiones y cubrir posibles remates aéreos.

El lob es especialmente útil cuando ambos jugadores rivales están pegados a la cocina, cuando el viento es favorable, o cuando se ha identificado un rematador débil o cuando se ha agotado un patrón de golpes para sorprender con un cambio inesperado.

Practicar ejercicios específicos como el «mirror drill» para mantener la misma postura entre dinks y lobs, o el control de la profundidad usando objetivos en la pista, ayuda a mejorar la precisión y la confianza en esta técnica.

En definitiva, el lob en pickleball es un recurso táctico valioso si se domina su ejecución y se emplea en el momento adecuado, transformando el juego y descolocando al adversario.

Fuente: The Dink

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